Ya lo decía Allan Bloom: «Las Humanidades son como aquel gran rastro parisino de los viejos tiempos, donde, entre grandes montones de chatarra y baratijas, la gente con buen ojo siempre encontraba algún tesoro que le hacía rico»

23 de noviembre de 2009

La heredera real de la canción jazzística


Dianne Reeves

¿Saben aquella sensación de: “lo veo y no lo creo”? Pues eso mismo le sucede a un servidor --y estoy seguro que a más de uno también-- al observar y comprobar que Dianne Reeves actuó en Castellón. Sí, amigos míos, sí. Han leído bien. Una de las divas más importantes de la historia del jazz --una leyenda diría yo-- nos deleitó con aquello que le ha hecho tan famosa: su voz.
Muchos creerán que la presencia de esta ‘jazz lady’ se debía a una gira por España y que su actuación en el Auditori de Castelló era una de tantas paradas. Sin embargo, cuál fue de nuevo mi sorpresa al saber que no era así. Indagando averigüé que Dianne Reeves vino a la capital de La Plana directamente de Francia y que se marchaba a Sao Paulo tras dejarnos boquiabiertos. Hablamos, pues, de que la vocalista norteamericana ofreció un concierto único en España, y lo hizo en Castellón. De nuevo debo decir que estoy anonadado. Sigo sin creer que esto haya sido posible. Pero el hecho de que sí disfrutáramos de esta cantante demuestra que estamos creciendo y, además, a un importante nivel.
   Descubierta por el trompetista Clark Terry cuando todavía iba al colegio, Dianne Reeves, comenzó a cantar cuando era muy joven en la banda de su escuela. La entrada del célebre Terry en la vida de Reeves fue el punto inicial para comenzar una meteórica carrera. Nada más empezar, la vocalista conoció y participó en diversas grabaciones con músicos de la talla de Lenny White, Stanley Turrentine o Alphonso Johnson para, una vez ya consgrada, continuar las colaboraciones con míticos músicos de jazz como Joe Williams, Harry “Sweets” Edison, James Moody, Phil Woods, Toots Thielemans, Kenny Barron o el mismo Clark Terry.
   Sin desmerecer a ninguna de las cantantes de jazz que ahora mismo triunfan con sus grabaciones discográficas --tales como Diana Krall--, Dianne Reeves tiene mucho más poderío y presencia sobre el escenario. Su dúctil voz te atrapa y seduce desde el primer minuto. George Clooney, un aficionado al jazz con mucho criterio, la escogió para que actuase y protagonizase la inteligente banda sonora de su película ‘Good night, and good luck’. El cine reconoció así la vital importancia de Dianne Reeves en el jazz contemporáneo. Porque Reeves es, sin duda, la heredera real de la canción jazzística sin conservantes ni aditivos. Ahora en su vuelta a España, a Castellón, presentó uno de sus proyectes más sublimes: ella sola y doce cuerdas, dos guitarras en manos de dos sabios como Romero Lubambo y Russell Malone. Un recital sutil, exquisito y lleno de energía. Yo me quedé fascinado y mi hermana, que estuvo a mi lado durante el concierto, también se dejó llevar por el aura de una mujer impresionante.

13 de noviembre de 2009

"Álbum del mes: COOL STRUTTIN' " NOVIEMBRE'09


Este mes de noviembre viene marcado por uno de los trabajos que personifican el esplendor de la casa Blue Note a finales de los años 50 de nuestro pasado y querido siglo XX. Hablamos del Cool Struttin' del pianista Sonny Clark. Este clásico posee uno de los huecos más importantes de la historia del jazz por derecho propio. Probablemente, tal consideración se deba al espectacular conjunto que acompañó a Clark en esta aventura de 1958: Art Farmer, Jackie McLean, Paul Chambers y Philly Joe Jones. Toques blues con marcado carácter de la época cool del jazz que nos dibujan una agradable sensación en el rostro. Este álbum del mes irradia por los cuatro costados momentos estelares que deparan melodías intrincadas como Blue minor o la increíble y, porqué no decirlo, electrizante composición que abre el disco y que también da nombre a este trabajo discográfico. En definitiva, este es un disco esencial para los conocedores del período clásico hard-bop, una época que sigue inspirando futuras generaciones. Como cabía esperar, fue grabado en los estudios Van Gelder hace ya 51 años. Su contemporaneidad es impresionante. El trabajo de Sonny Clark en el piano, McLean al saxofón, Art Farmer en la trompeta, Paul Chambers al contrabajo y el tempo de los platillos de la batería de Philly Joe Jones, bien valen una misa. Lástima que Sonny Clark se fuera tan pronto de este mundo. Influido por el maestro Bud Powell, Clark engrosa la lista de extraordinarios músicos muertos en el cenit de su carrera y cuando aun tenían por delante una extraordinaria trayectoria. Poseía ese estilo rapidísimo y frenético que con un continuo despliegue de notas, enlazaban en acordes, y resonancias originalísimas. Una sobredosis de heróina se lo llevó con 31 años. Siempre nos quedará su música.


9 de noviembre de 2009

Un trío de mosqueteros nos dejó (columna de prensa)



Francisco Ayala

Dos cabezas pensantes dejaron de hacerlo esta última semana. Dos nombres ilustres del humanismo. Dos plumas inquietas que corretearon sin cesar y que nos regalaron páginas repletas de pasajes sabios. Sin embargo, estas dos almas literatas no viajan solas. Un cómico, actor con mayúsculas, les acompañará en el camino hacia un mundo en el que otras mentes privilegiadas, a las que envidio profundamente --envidia sana-- por su heroicidad, ya les esperan con más historias que contar, interpretar o estudiar: Francisco Ayala, Claude Lévi-Strauss y José Luis López Vázquez. Tres personajes que, en principio, no tienen nada en común pero que conforman un trío de mosqueteros que ha logrado, a lo largo de sus diferentes trayectorias, algo que el ser humano necesita de forma imperiosa --aunque no se le dé la importancia que requiere--, como es la creación y el fomento por el conocimiento, sea este literario, socio-antropológico o interpretativo. Seres que bien podrían ser de otro planeta por su dedicación, a la que aspiro llegar algún día. Esta semana leía una de esas ingeniosas frases del ensayista y escritor granadino: “Soy un cómico que lleva años esperando a que se baje el telón, pero no termina de bajarse”. Maestro Ayala, el telón finalmente bajó y debo decirle que ha cosechado usted los aplausos más emotivos y sinceros de un público entregado. Sus obras, al igual que los estudios de Lévi-Strauss, o la filmografía de López Vázquez, ya forman parte de nuestro patrimonio. Y como no podía ser de otro modo, me uno al resto de medios, entidades y demás personalidades del mundo de las letras para rendir un pequeño homenaje al último representante de la Generación del 27, a uno de los padres de la antropología moderna y a un actor de actores. Mil gracias.

6 de noviembre de 2009

Una cena con don Alfredo

Sabía, por algunas entrevistas y lecturas, que Alfredo Bryce Echenique posee un preciado don: el buen humor. Comprobar que esto era cierto, ‘in situ’, fue una experiencia de esas que no se olvidan fácilmente, al menos, durante un tiempo. Compartí mesa con este escritor de exquisita ironía. Bueno, más bien, babeé al lado de una de las plumas más inteligentes, narrador con mayúsculas, de la literatura latinoamericana, creador de obras como Un mundo para Julius, La vida exagerada de Martín Romaña o No me esperen en abrilCada comentario de don Alfredo era una pequeña joya. Hablamos de su Lima natal; de su llegada a un Madrid en la década de los 60 del siglo XX y en la que, según él, todos se llamaban “Paco”; de la actual situación política peruana; de sus amistades con otros ilustres como Carlos Bousoño; de su amada estancia parisina… Hablamos de todo y nada. Y es que tuve el privilegio de ver a un Bryce Echenique más cercano, sin el traje de conferenciante y/o profesor. Tuve el honor de escuchar fragmentos de una vida repleta de palabras que han creado y crean historias singulares que hacen las delicias de numerosos lectores. Y doy las gracias a Charo Gutiérrez --de la asociación Amics de la Natura y responsable de la presencia del autor peruano en Castellón-- por este premio en forma de invitación a una cena que, aún hoy estoy procesando, ya que un simple y cobarde mortal como yo nunca ha creído estar a la altura en tales situaciones. Pero lo estuve, o eso creo.
Estreché la mano de don Alfredo y le di las gracias por una velada en la que pude ver el otro lado del escritor. Un honor para un soñador como yo.

«Mi humor no es un dardo envenenado sino una forma de observar el mundo»



1 de noviembre de 2009

No hay otoño feliz sin la Tardor Cultural (artículo de prensa)


El sentimiento venció a la razón en la Tardor Cultural de Vilafamés. Ese era el objetivo deseado, tanto por la organización como por los melómanos que se dejaron llevar por la musicalidad de Johann Sebastian Bach y los tres conciertazos que se llevaron a cabo en el Museu d’Art Contemporani Vicente Aguilera Cerní. Luc Beauséjour, María Espada y David Sagastume --y los acompañantes de estos dos últimos-- lo dieron absolutamente todo en esta cita europea con la música antigua y barroca. Quizá, el espíritu de María Martínez Belaire, la cabeza visible del festival castellonense, tenga una gran parte de culpa en esto. Y digo esto porque el esfuerzo desarrollado durante el año para conformar una programación de primer nivel, como lo fue esta edición, es algo que merece una tremenda consideración.
Para muchos castellonenses --y no castellonenses también-- la temporada otoñal no sería lo mismo sin la Tardor Cultural. Yo mismo espero con ansias, como si de un niño pequeño en épocas navideñas se tratara, la publicación de ese cartel que nos hará disfrutar un año más de la mejor música antigua y barroca. Y es que los ingredientes para tal receta son básicos, a saber: cariño, calidad y un ambiente familiar que hace de este certamen algo singular, fuera de lo estrictamente comercial --y esperemos que esto siga así--.
Hace ya varios años que soy asiduo, como tantos otros --las caras de los fieles son ya conocidas--, a esta cita con la cultura del más alto rango y, como en cada ocasión, debo decir que ha sido un éxito, tanto por el número de personas que asistieron a las tres actuaciones programadas, como por lo demostrado por los artistas.
cantatas y clave
El último de los conciertos estuvo protagonizado por dos vitorianos que tienen mucho que decir en esto de la música: el contratenor David Sagastume, y el clavecinista Daniel Oyarzábal. Ambos interpretaron una serie de arias de cantatas de Bach con una delicadeza y una profesionalidad fuera de lo común. Y es que, como muchos saben, la combinación “bachiana” de cantata y clavecímbalo es una de las más conocidas en la historia de nuestra música. Hay que hacer memoria para trasladarnos al siglo XVIII y ver cómo a partir de 1723 se le encargó a Johann Sebastian Bach la cantoría de Santo Tomás. El compositor se propuso en aquel momento la ambiciosa tarea de componer una cantata para cada domingo y día festivo, a excepción del tiempo de Adviento y Cuaresma. De esa infinidad de Cantatas han llegado hasta nosotros más de 200.
Daniel Oyarzábal ya avanzó en la programación del festival que, “las piezas que vamos a interpretar son una selección de arias y algún recitativo de estas Cantatas. Algunas de ellas son arias para alto y bajo continuo y otras están compuestas para alto e instrumentos solistas”.Obviamente las arias que pudimos disfrutar no permitieron ver en toda su dimensión lo que son y significan las Cantatas, ya que escucharemos solo una parte de cada una de ellas. Aún con todo, la belleza y factura de la pequeña selección que nos ofrecieron Sagastume y el propio Oyarzábal nos sirvió para imaginar porqué las Cantatas ocupan un puesto de privilegio en la historia de la música occidental.

certamen internacional
Como decíamos al principio, y como me corroboró la misma Martínez Belaire en persona, cada uno de los conciertos de esta edición de la Tardor se quería abordar desde una interpretación más personal por parte de los músicos. Este hecho, que a simple vista puede no tener importancia, es de un gran valor, ya que la hermenéutica, ese arte de traducir o interpretar, me parece un apartado muy interesante a tratar. Me explicaré. Como en tantos otros aspectos de la vida cotidiana, existe una dicotomía establecida a la hora de interpretar una pieza musical: la que se ciñe estrictamente a la partitura; y la que personaliza la forma de entender esa partitura. En este sentido, en la Tardor Cultural pudimos ser testigos de lo segundo. Luc Beauséjour, María Espada y David Sagastume ofrecieron interpretaciones mucho más íntimas, no tan rígidas, y con una delicadeza exquisita. Quizá fuera arriesgado, pero el público vibró con cada uno de ellos. Es por eso que nos rendimos ante este festival del que no hay que dudar, en ningún momento, de la calidad que posee.

Ser uno de los certámenes que se engloban en la REMA (Réseau Européen de Musique Ancienne), no es casualidad, sino fruto del excelente trabajo que se está llevando a cabo a lo largo de estos años. Esperemos que esto vaya a más.

20 de octubre de 2009

El arte conceptual de Lawrence Weiner (artículo de prensa)



Heidegger llegó a la determinación de calificar al arte bajo el apelativo de “enigma”. Como sabemos, los enigmas son un conjunto de palabras o de hechos que difícilmente pueden entenderse o interpretarse. Quizá esta sea una de las características que definan gran parte de la estética contemporánea. Los creadores del siglo XX transformaron por completo el concepto que se tenía hasta la fecha de “obra” y “artista”. Las vanguardias provocaron una ruptura que aún hoy sigue vigente. Tal y como refleja Arthur Danto en su artículo ‘El final del arte’, “hoy en día, nuestra concepción del progreso artístico va más allá de la pintura y refleja la expansión de nuestros poderes de representación, fruto de la invención de la imagen cinematográfica. Hace ya tiempo que los artistas desarrollaron técnicas para plasmar las cosas en movimiento”. Una de esas nuevas formas de expresión vino personificada en el llamado ‘Conceptual art’. Surgido a finales de los años 60 y principios de los 70, la idea principal que subyace este género artístico –si podemos llamarlo así-- es que la “verdadera” obra de arte no es el objeto físico producido por el artista sino que consiste en “conceptos” e “ideas”. No cabe duda de que el ‘arte conceptual’ tiene un fuerte componente heredado de los famosos “ready made” de Marcel Duchamp.
ARTE CONCEPTUAL
En el arte conceptual la idea o concepto prima sobre la realización material de la obra y el mismo proceso --notas, bocetos, maquetas, diálogos-- al tener a menudo más importancia que el objeto terminado puede ser expuesto para mostrar el origen y desarrollo de la idea inicial. Otro elemento a resaltar de esta tendencia es que requiere una mayor implicación del espectador no solo en la forma de percibirlo sino con su acción y participación. En función de la insistencia en el lenguaje, el comentario social o político, el cuerpo o la naturaleza dentro de este arte encontramos líneas de trabajo muy diferentes: ‘body art’, ‘land art’, ‘process art’, ‘performance art’, ‘arte povera’... Entre sus más importantes representantes se encuentran artistas como: Joseph Beuys, Joseph Kosuth, el grupo inglés Art and Language, Gilbert and George, Dennis Oppenheim, Walter de Maria, Robert Smithson, Jean Dibbets, Richard Long o el neoyorquino Lawrence Weiner quien expondrá en el EACC.
   Las condiciones de la obra de arte han sido la base de la propuesta de Weiner desde 1967, usando el lenguaje como un objeto material. Aunque sus obras puedan mostrar cierta apariencia poética, se trata de todo lo contrario; no es con lo intraducible, lo no expresable, con lo que se encara, sino más bien con la necesidad de traducción, y por ende con la problemática de la interpretación. Weiner maneja el lenguaje de manera constructivista y no hermenéutica; no distingue entre substantivos o verbos, entre objetos y acciones. En sus proposiciones no se indica un sentido determinado:
    “El arte que para su apreciación impone al receptor condiciones (...) constituye en mi opinión una estética fascista. Mi arte nunca da direcciones”, señala Weiner. Podemos decir que crear arte con palabras --arte y no literatura-- es lo que Lawrence Weiner se propuso hace ya más de treinta años y ha venido haciendo desde entonces. Como los otros tres fundadores del arte conceptual en Norteamérica (Joseph Kosuth, Robert Barry y Douglas Huebler), Weiner descubrió que podía prescindir de la ejecución material de la obra de arte y limitarse a exponer su proyecto, su idea. De este modo, abandonó la pintura, la escultura y la performance para presentar al público las descripciones verbales de piezas ya realizadas o simplemente concebidas.
   Según el programa original de Weiner, el lenguaje presenta los materiales, objetos y situaciones de modo que el espectador pueda recrearlos imaginariamente. Así la obra de arte alcanzaría una existencia mental pura. Al inscribir sus textos en mayúsculas sobre las paredes (con plantillas o Letraset), Weiner juega con el alfabeto, el cuerpo, el color de las letras y otros recursos del diseño tipográfico.
   En las últimas cuatro décadas Weiner ha realizado obras y exposiciones con textos pintados o vinileados directamente sobre la pared, suelos o fachadas de edificios; en carteles y libros que él mismo diseña. De este modo, el arte de Weiner no existe solamente como lenguaje, ni se limita a ser escrito sobre un soporte, sino que incorpora la vaguedad de significado que puede existir en lo hablado o en lo traducido. Colocando su obra en diferentes contextos claramente accesibles democratiza su propuesta voluntariamente.
PROYECTO DEL EACC
Respondiendo a la invitación del Espai d’Art Contemporani de castelló, Lawrence Weiner propone el proyecto Bajo el sol en dos versiones: un trabajo concebido para el espacio público y una exposición en la que despliega sus conceptos en la sala del EACC.
   La obra pública hace referencia a cuestiones como ¿Qué constituye una escultura pública?, ¿Quién y dónde está ese público? Weiner reitera estas preguntas con este proyecto que se llevará a cabo en tres lenguas: valenciano, castellano e inglés. Así, ‘Bajo el sol’ funciona en dos contextos discursivos, cada uno aludiendo a diferentes espacios y modos de encuentro o espacios de recepción.
   La exposición de Weiner une estos dos niveles, el relacionado con el lenguaje como una presentación necesaria y efímera como punto de partida de la obra pública y el otro como una inscripción permanente de la obra pública en sí misma. Ambos son diferentes pero al mismo tiempo indisociables ya que comparten la misma poética. Representan las figuras del mismo movimiento, el giro de muñeca que hace que la cometa vuele en el cielo y la conduce a matar al toro cuando está cayendo. ‘Bajo el sol’ nos recuerda claramente al mundo taurino pero también la delicadeza y elegancia de una ola que toma forma en el espacio como su propio territorio. Podemos decir que Weiner logra un proyecto que es una invitación a caminar, jugar o simplemente ejercitar la mente de uno mismo. Una apuesta importante realizada desde y para el EACC y que seguro logrará interesar al público castellonense durante su exhibición.


19 de octubre de 2009

La polémica realidad que nos rodea (columna de prensa)

Inmersos en polémicas “gürterlianas”, cuestionadas concesiones de premios Nobel y demás quehaceres de la duda, uno se queda atónito al comprobar la poca claridad que existe en nuestra realidad. Ocultar, mentir, callar... son signos que, por desgracia, caracterizan a la sociedad de hoy. ¿Por qué? Responder quizá sea un suicidio laboral e intelectual. ¿Y qué hacer ante tantas tramas y corruptelas? Intentar no formar parte de ellas y dirigir nuestros esfuerzos hacia algo más valioso como el fomento por la buena educación, la divulgación e investigación o la apuesta por aquello que llamamos “cultura”. No me parece descabellado trabajar para crear proyectos que potencien estas inquietudes que creo más interesantes para el crecimiento del ser humano. La pregunta que deberíamos hacernos es quién está dispuesto a llevar a cabo tal empresa. En un mundo en el que lo económico es la base de todo, parece difícil que alguien --en su sano juicio-- se atreva a ello. Sin embargo, siempre existen rebeldes --en esta ocasión con causa-- que se comprometen en su totalidad para crear espacios en los que descubrir esa actitud renacentista que tanto me agrada. Ejemplos en Castellón no nos faltan. La semana pasada ya comentamos la labor de Mariano Poyatos y Rosalía Torrent con la publicación de la revista ‘CBN’; el EACC sigue apostando por acercarnos las tendencias y conceptos que han confeccionado el arte actual; la asociación Amics de la Natura programa cada año conferencias con importantes nombres de las letras; los ciclos y exposiciones del Edificio Hucha; los conciertos del Auditori y el Palau de Peñíscola... Se cuentan por decenas los rincones en los que poder refugiarse para evitar las malas artes de la corrupción. Recuerden aquello de que “el saber no ocupa lugar” y no se estanquen.

13 de octubre de 2009

"Álbum del mes: INVISIBLE CINEMA" OCTUBRE'09

Aaron Parks. Quedaros con ese nombre porque promete, y mucho. Invisible Cinema es el debut discográfico de este joven pianista norteamericano que ya se ha ganado un lugar entre los grandes del panorama actual tras haber formado parte durante cinco años del grupo del trompetista Terence Blanchard --para aquellos que no lo sepan autor de las bandas sonoras de los filmes de Spike Lee-- o el guitarrista Kurt Rosenwinkel, entre otros.  Lejos de hacer un disco convencional, Invisible cinema es un disco que mira hacia el horizonte y que ofrece un jazz novedoso que mezcla varios estilos como el pop o el rock progresivo ofreciendo así música muy contemporánea y actual que se agradece. ¿Y qué más nos depara este álbum del mes? Pues el conjunto que acompaña a Parks en el disco, para empezar. Eric Hardland, uno de los baterías más interesantes del momento, integrante del grupo de Charles Lloyd y también colaborador en algún que otro trabajo de Joshua Redman; Matt Penman al bajo y Mike Moreno a la guitarra --todo un descubrimiento este chico, muy parecido a Rosenwinkel--. En definitiva, Aaron Parks ha logrado un trabajo muy bien conjuntado que depara más de una sorpresa como el majestuoso Peaceful warrior que nos ofrece en la segunda pista y que os dejo en este vídeo. Una nueva perla para nuestra discoteca particular. Recuerden, Aaron Parks.