27 de enero de 2012

Mejor hablar de ese “estúpido arte” que no nos decepciona (columna de prensa)

Esta semana he leído muchas cosas sobre la estupidez, esa cosa tan "humana". Rimbaud dijo poco antes de marcharse con Caronte: "ahora puedo decir que el arte es una estupidez". Enrique Vila-Matas le contesta en un artículo diciendo "Oh, claro, querido Rimbaud, por supuesto que la literatura, como toda forma de arte, es una estupidez. Aunque sin el arte la vida no tendría mucho sabor, acaso ni siquiera sentido". Vila-Matas 1, Rimbaud 0. Además, si habláramos de estupideces, creo que existe una buena colección de seres humanos que cumplen con todos los requisitos necesarios para formar parte de un selecto club donde no existe juicio ni valor alguno. Visto lo visto últimamente, donde miles de personas se manifiestan, donde la justicia no parece tal cosa y donde en los titulares de cada periódico tan solo se lee la palabra corrupción, me da la risa. Se preguntarán el porqué de mis carcajadas. Sinceramente, les digo que resulta irrisorio creer en aquello de que los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) funciona. El arte, la literatura o el teatro lo saben, por eso actúan en consecuencia y critican, aunque a algunos les parezca una estupidez supina. Alguien debe hacerlo, ya que no me parece muy instructivo ver cómo un grupo de personas se jactan de la sociedad como lo han hecho hasta la fecha y se "van de rositas". La vida nos decepciona en más de una ocasión, eso es algo irremediable. Así pues, para evitar mayor desazón, mejor dialogar sobre arte.

26 de enero de 2012

Las 'primaveras' árabes (artículo de prensa)

Gema Martín Muñoz fotografiada por David Castro

"Los occidentales ignoran casi todo del mundo árabe”, decía en una entrevista la arabista española Gema Martín Muñoz. Esa afirmación, que data del año 2004, sigue siendo una realidad a pesar de que en el último año haya sido noticia esa revuelta social que ha pasado a denominarse Primavera árabe. Aún con todo, seguimos siendo meros espectadores y no analizamos --al menos la gran mayoría de la sociedad-- el valor de estos procesos que han provocado el derrocamiento de mandatarios y las muertes de un buen número de personas. Muchos de nosotros, bien por desconocimiento o, simplemente, por pasotismo, no llegamos a interpretar y/o comprender las enseñanzas y valores de “otras civilizaciones”.
El acomodamiento de vivir en un mundo occidental --esa sociedad del bienestar que nos han vendido, ese mundo globalizado que pierde credibilidad a marchas forzadas y donde los extremos cada vez se agudizan más-- han provocado que no sintamos la necesidad imperiosa de debatir, criticar o quejarnos. Dicho de otro modo, damos por sentado que todo es blanco o negro porque unos personajes altaneros nos lo dicen; y eso es algo peligroso. Si algo debería caracterizar al ser humano es “el preocuparse”, además de evitar que exista una sola interpretación de los hechos. Durante mucho tiempo, en esa pugna por ver quién goza de la hegemonía mundial, hemos sido partícipes de una única historia occidental. En este sentido, estábamos obligados a interpretar de un solo modo la realidad. Así pues, era lógico hablar de un “choque de civilizaciones”. El famoso sociólogo Samuel P. Huntington escribía en 1993 que el conflicto era inevitable. Declaraciones polémicas que vinieron dadas por esa visión egocéntrica del viejo continente europeo y la deslumbrante nación de George Washington. Normal que Gema Martín destacara que los occidentales no tenemos ni idea de lo que sucede en Oriente. Sin embargo, gracias al trabajo de algunas personas esta tendencia se da en menor medida.
Edward W. Said --intelectual del que aprendí muchísimo a través de sus obras Humanismo y crítica democrática o Representaciones del intelectual, ambas editadas por Debate-- dijo una vez que “el problema no es en absoluto el choque de las civilizaciones. Es el choque de las ignorancias”. Razón no le falta. Precisamente, el desconocimiento es uno de los grandes males de nuestro tiempo. Y no me entiendan mal, hablo de un desconocimiento provocado por ciertos intereses que luego revierten negativamente en el pensamiento y la enseñanza de cada uno. Recuerdo ahora una cita célebre de ese monstruo del celuloide llamado Orson Welles que decía algo así como: “Muchas personas son lo bastante educadas como para no hablar con la boca llena, pero no les preocupa hacerlo con la cabeza vacía”. Soy de los que opinan que es mejor permanecer callado a decir lo primero que se nos pase por la cabeza. Llámenlo cobardía, llámenlo prudencia; pero para opinar es mejor saber con certeza de qué se opina.

conocer lo ‘desconocido’
Por otro lado, y quizá por esa herencia quizá algo pesimista de los pensadores post-modernos, no creer en nada de lo que se dice o piensa es ya una costumbre. Sería de tontos pensar que existe un único discurso. Siendo conocedor de este hecho, reconozco que leí con gran entusiasmo hace ya muchos años a Amin Maalouf y su obra Las cruzadas vistas por los árabes. Creerán que es una memez pero poder leer la “otra” versión de un mismo hecho histórico enriquece al abrir nuevas perspectivas. Y sé muy bien que todo son interpretaciones, que la historia no puede ser objetiva en su totalidad, que siempre hay intereses ocultos. Aún así, no puedo dejar de pensar en que hay un sinfín de historias y pensamientos que indagar y que estudiar.
Imagino que se preguntarán, ¿a qué viene tanto rollo? Sinceramente, uno a veces reflexiona y se pierde. A pesar de eso, todo tiene un porqué. La visita que esta semana nos hará la directora general de Casa Árabe, Gema Martín Muñoz, me ha dado en qué pensar. Socióloga respetada y asesora de la Presidencia del Gobierno en dos ocasiones, Martín Muñoz es una referencia para comprender mejor al mundo árabe. Precisamente de eso hablará en el Ateneu de Castelló el viernes, 27 de enero, a las 19.30 horas, de las llamadas Primaveras árabes y el papel de las mujeres musulmanas en este importante cambio social y político.
Martín tiene claro que “el choque entre Occidente e Islam es una fabricación geopolítica que sirve para fomentar la guerra y ocultar la riqueza del intercambio entre culturas que forma parte de nuestra civilización contemporánea”. Yo añadiría también que esa fabricación geopolítica se recrudeció aún más debido a la importancia del llamado “oro negro”, el petróleo. Pero bueno, eso es otro cantar que nada tiene que ver con la conferencia que la profesora visitante en la Universidad de Harvard y colaboradora de proyectos con la Universidad de la Sorbona impartirá en Castellón. Martín Muñoz se centrará en el análisis de la evolución de los cambios políticos en los países árabes. Las revueltas populares contra los regímenes dictatoriales del norte de África y Oriente Próximo han supuesto una sacudida social y política de tal dimensión que va más allá de su ámbito geográfico y religioso. Han supuesto un cambio de ciclo en el mundo islámico de alcance histórico y mundial y no debemos permanecer ajenos a este hecho. Debemos ser capaces de comprender esos “otros mundos”. En eso consiste la sabiduría.

12 de diciembre de 2011

Cerrado por vacaciones (y quién sabe si algo más)

Sin ilusión escribo estas líneas. He decidido dejar de publicar durante un tiempo. Últimamente lo veía más como una obligación, cosa que no me seduce lo más mínimo. Así pues, me despido. No puedo decir hasta luego, ni hasta pronto --porque no sé cuándo me apetecerá volver, si vuelvo--. Simplemente diré a reveure.

8 de diciembre de 2011

Artistas que van más allá (artículo de prensa)

Obra de la serie 'La realidad es serial, como algunos asesinos', de Pepe Beas

Muchas veces, estamos tan obsesionados por centrar nuestra mirada en esa actualidad más “localista”, que no somos conscientes del trabajo que realizan algunos de los artistas ‘made in Castellón’ fuera de estas fronteras. En este sentido, puedo decir sin rodeos, que pecamos en exceso de mirarnos el ombligo --algo que, por otro lado, resulta lógico y normal--. No obstante, no quisiera parecer uno de esos que boicotean o miran con malos ojos todo aquello que tiene lugar en Castellón, más bien todo lo contrario. Si algo caracteriza a esta publicación es el interés por mostrar proyectos y realidades culturales que tienen lugar aquí. Ni más, ni menos. Aún con todo, son muchas las veces que miro hacia otro lado para ver si Castellón goza de un hueco notable dentro del panorama artístico nacional e internacional. Cuando compruebo que sí, que existen artistas, ideas y/o curiosos inmersos en lo artístico desperdigados por España, Europa o el mundo, se dibuja una amplia sonrisa en mi rostro. La razón de ese gesto, tan humano no es otra que la propia satisfacción y el orgullo por ver que el trabajo realizado en estas tierras tiene mucho que decir.
El próximo miércoles, 14 de diciembre, el videoartista argentino --aunque yo creo que se le puede tildar de castellonense porque lleva toda su vida aquí-- Pepe Beas será el encargado de inaugurar la XI edición del Festival de Vídeo de Turín. Asombroso, ¿no creen? Este certamen, titulado Video Dia Loghi durará hasta el 22 de este mismo mes y tiene su sede en la prestigiosa Galería Velan, Centro Arte Contemporáneo de Turín. Beas, que ya ha participado en anteriores ediciones con su obra videográfica, ha sido seleccionado, en esta ocasión, para abrir el festival, con parte de su obra fotográfica. Concretamente, el argentino desarrollará el tema de la seriación y su inevitable aliada, la repetición, titulada La realidad es serial, como algunos asesinos, que ya pudimos ver en el espacio de arte Coll Blanc de Culla. Las imágenes de Pepe Beas inciden, como bien remarca él mismo, “en recordarnos que en donde quiera que hallamos repetición, sospechamos que algo mecánico funciona detrás de lo viviente”. De esa desviación a lo mecánico, repetitivo y serial de nuestra existencia hablan sus imágenes que utilizan algunos elementos de una cinta transportadora para recordarnos que “la realidad es serial como algunos asesinos”.
La serie, la repetición, la vida en definitiva, que se presenta como una sucesión de experiencias que ya alguien vivió antes que nosotros, se plasman aquí con toda intensidad y, también, con toda poesía, por más que sean fotografías poco tranquilizadoras. Sin duda, que el arte de Pepe Beas viaje hasta Italia para inaugurar un festival de tales características es una noticia importante, de la que estar muy contentos. Aunque no lo crean, Beas exportará el nombre de Castellón y eso, amigos lectores, es importante para conseguir alcanzar algunas de nuestras pretensiones --esas que harían de la provincia una referencia absoluta dentro del ámbito artístico--.

más nombres
Además de Pepe Beas, otros artistas como Sergi Cambrils también participan en proyectos foráneos --aunque en el caso del peñiscolano tan solo debemos trasladarnos a la capital del Túria--. Cambrils inaugurará el 16 de diciembre, en la Universitat Politècnica de València el proyecto colectivo Room Art. ¿Y qué es exactamente Room Art? Pues una plataforma de investigación, estudio y respaldo de las producciones artísticas emergentes impulsada por ROMEU con el apoyo del Institut de Creativitat i Innovacions Educatives de la Universitat de València. La edición de este año se titula Alrededor del papel y el objetivo que se persigue es convertir en objeto de reflexión y concepto formulador de la obra al papel. Junto a Cambrils habrá otros once artistas y 12 críticos que mostrarán, hasta el mes de febrero, sus reflexiones.
El nombre de Mar Arza es otro de los que tenemos que citar, sí o sí, en este artículo, puesto que es una de las artistas más internacionales que tenemos. Además de ser la referencia de la galería Cànem en la feria internacional de Arco, Arza ha participado hace bien poco --de hecho finalizó el pasado día 3-- en una exposición en la galería Rosenfeld Porcini de Londres. Titulada MEMORY: new international sculpture, la castellonense estuvo acompañada por otra de nuestras mentes creativas más exquisitas, Rossana Zaera. Ambas dejaron el pabellón bien alto, de eso no hay duda. Rossana Zaera, basándose en la memoria personal y colectiva, ofreció una serie delicada y maravillosa de esculturas que recordaban las dificultades de la infancia y hacia una profunda reflexión sobre el paso entre la vida y la muerte. Por su parte, Mar Arza, cone se dominio sensacional que tiene con los textos y el papel --y en este caso, también la piedra-- versó su trabajo sobre la memoria que está ligada a un discurso filosófico sobre el tiempo y la imposibilidad de la permanencia.
El vila-realense Paco Dalmau es otro de los que últimamente está acostumbrado a hacer las maletas. Nueva York está siendo uno de sus destinos habituales participando en exposiciones colectivas en galerías de la talla de A-forest Gallery. Asimismo, ha viajado en los últimos dos años a Canadá y Japón, y creemos que seguirá volando y dejando volar su imaginación. Una gran noticia.
Como ven, Castellón exporta su arte por diversos rincones, sea a nivel nacional, sea a nivel internacional. La importancia de todo esto radica en que aquí hay grandes artistas y cabezas pensantes. Y que siga así.

7 de diciembre de 2011

De tanto en cuanto no va mal un buen tirón de orejas (columna de prensa)

A veces es necesario que alguien nos aleccione o nos dé una buena reprimenda. Bien porque creemos estar en posesión de la verdad absoluta y pensamos que somos indestructibles --cosa que rozaría la pedantería--, bien porque hemos olvidado las cosas que realmente importan, aquello que nos hace humanos y nos reconforta. Esta semana leo una sentencia extraordinaria de un dramaturgo irlandés que lleva viviendo en España casi 40 años y que dice así: "Europa se olvidó de que la cultura es lo importante". Denis Rafter es el autor de este, para mí, buen "tirón de orejas". Lo cierto es, visto lo visto, que tiene bastante razón. Rafter remarcaba en una entrevista que en los últimos 20 o 30 años los gobiernos de la UE se han equivocado en algunos sentidos, como "en no ver que la comunicación cultural entre los países era lo más importante". Y es que la cultura, además de para entretener --como bien se encargan algunos de remarcar--, sirve como excelente punto de unión, como transmisora de una verdad que va más allá de los artificios propios de la economía. Europa fue durante mucho tiempo un excelente caldo de cultivo en este sentido --y digo fue porque ahora no se sabe muy bien qué es Europa y hacia dónde va--. En estos momentos, en los que estamos colapsados por tanta palabrería barata, veo más necesario que nunca la existencia de ese espíritu que abogaba por la cultura como plataforma para seguir creciendo, para evolucionar al fin y al cabo. ¡Ojalá fuera cierto!

4 de diciembre de 2011

Entrevista a... Giovanni Antonini

Giovanni Antonini fotografiado por Uwe Arens

Tras deleitarnos con una actuación espléndida en el Auditori de Castelló, el director de Il Giardino Armonico, Giovanni Antonini, habló con nosotros sobre sus nuevos retos y sensaciones. Además, ofreció algunos consejos para aquellos que quieran dedicarse a la música. Una entrevista en exclusiva.

Pregunta: Cuando uno lee el nombre de Il Giardino Armonico sabe, perfectamente, que está ante una referencia absoluta dentro del panorama europeo e internacional. ¿El camino para llegar hasta ese punto ha sido muy difícil?
Giovanni Antonini: Ha sido un proceso que se inició hace muchos años, concretamente en 1985, cuando fundamos el grupo. Desde el principio, nuestra propuesta fue trabajar conjuntamente en la creación de un nuevo lenguaje interpretativo sobre la música barroca, unido todo esto a una gran inversión y un gran trabajo de investigación.

P: Después de su anterior actuación en Castellón, cuando interpretaron la ópera ‘Ottone in Villa’, dejaron constancia de su enorme valía. Enamoraron al público. Fue, sin duda, el concierto del año. Ahora estuvieron acompañados por Viktoria Mullova y con un repertorio distinto. ¿Cuáles fueron sus sensaciones?
G. A.: El programa que presentamos en Castellón tenía gran interés musical, basado en el concepto de “gusti riuniti” (gustos reunidos). En el Auditori ofrecimos un repertorio constituido de fragmentos que unen aspectos estilísticos de la música italiana, francesa y alemana. Así, disfrutamos de il Concerto Grosso de Haendel, un autor alemán que se trasladó a Inglaterra, que escribió esta pieza en un estilo francés pero que encontró el origen de la misma en Italia. Después, la ópera de Mascitti une la forma afrancesada de la ciaccona (chacona) con elementos del virtuosismo violinístico italiano. En Bach encontramos la gran síntesis del genio del ‘Kantor’ en la forma vivaldiana del concierto. Todo ello con la presencia de Viktoria Mullova, con quien hemos tenido el placer de colaborar años atrás. Creo que el concierto de Castellón tuvo muchos alicientes para los amantes de la música.

P: ¿ En qué proyectos están trabajando ahora?
G. A.: Entre los próximos proyectos de Il Giardino Armonico está la interpretación de la ópera Giulio Cesare de Haendel en el Festival de Salzburgo, donde contaremos con la gran Cecilia Bartoli, entre otras estrellas de la lírica actuales. Asimismo, estamos preparando la grabación de los conciertos de Antonio Vivaldi para flauta y flautino, que yo mismo interpretaré como solista. En enero y febrero del 2012 realizaremos una larga gira en la que tocaremos los Conciertos de Brandeburgo de Johann Sebastian Bach y varios fragmentos de la obra de Telemann. Ya en el mes de septiembre, el grupo realizará una estancia en Eisenstadt (Austria), ciudad en la que Joseph Haydn trabajó durante muchos años y donde llevaremos a cabo tres conciertos basados en un repertorio dedicado a las sinfonías de Haydn, demás de algunas piezas de Vivaldi.

P: ¿Prefiere la libertad interpretativa o ser extremadamente fiel a la partitura?
G. A.: Creo que ser fiel al texto no contradice, en absoluto, el concepto de libertad interpretativa. Para mí, debería ser el punto de partida y el estímulo para que dé comienzo la fantasía del intérprete.

P: Aquí en Castellón contamos con un festival pequeño pero importante como es la Tardor Cultural de Vilafamés, donde han actuado desde Hopkinson Smith, Marc Hantaï, Paola Erdas, Eduardo Egüez, María Espada... Creemos que es importante que existan este tipo de eventos para enriquecer la cultura. ¿Usted piensa lo mismo?
G. A.: Absolutamente sí. Aprecio muchísimo los festivales como la Tardor Cultural de Vilafamés y, personalmente, insisto en que este tipo de certámenes tienen la misma importancia que los grandes acontecimientos musicales. Son necesarios. La realidad es que las citas como la Tardor Cultural son fruto del gran entusiasmo de aquellas personas que las organizan y de su amor por la música. Solo por eso, ya tienen un valor inmenso.

P: ¿Qué le recomendaría a un joven que quiera comenzar su carrera como músico?
G. A.: Mi consejo es que intenten crear un camino personal, invirtiendo su tiempo en la calidad de cada uno de sus trabajos y en la propia búsqueda, sin pensar --sobre todo en la fase inicial-- en el aspecto económico. Siempre he creído que la calidad, además de dar una satisfacción musical propia a cada músico, a medio y largo plazo nos conduce a ser más reconocidos en el panorama musical y en el propio mercado.

2 de diciembre de 2011

Resucitando a 'La Pepa' (Charla-entrevista a Diana Larrea)

La artista madrileña Diana Larrea fotografiada por David Bausà

Compromiso social y político, preocupaciones, ideales, sentimientos, crítica y estética... Todos estos valores van unidos en la persona de Diana Larrea. La artista madrileña, que irradia sinceridad por los cuatro costados, acaba de presentar un novedoso proyecto de intervención en el Espai d’Art Contemporani de Castelló que se enmarca dentro de una iniciativa artística a nivel nacional comisariada por Jorge Díez, bajo la organización de Acción Cultural Española. Con motivo del próximo bicentenario de la Constitución de Cádiz, se ha creado un proyecto titulado 1812-2012. Una mirada contemporánea que recoge diversas propuestas en distintos ámbitos como el arte, la ilustración, la música contemporánea y popular o el audiovisual. Son varias las ciudades que participan en este particular homenaje a La Pepa, un texto que revolucionó por completo el país desde su promulgación, un texto que establecía por primera vez el sufragio universal, la libertad de imprenta, la separación de poderes, el reparto de tierras, la libertad de industria... Sin duda, la redacción de este escrito tan liberal supuso un cambio radical en la forma de pensar y actuar en una sociedad española que buscaba liberarse del yugo que suponía la invasión francesa de Napoleón. Ese aire reivindicativo es el punto de partida de este proyecto tan interesante que nos ha ofrecido la posibilidad de conversar con Diana Larrea, quien subrayó que la idea de su intervención parte del artículo 6º de la Constitución de Cádiz, aquel que dice: “El amor a la Patria es una de las principales obligaciones de todos los españoles, asimismo el ser justos y benéficos”. Larrea reflexionó sobre estas palabras y quiso extrapolarlas a un ámbito mucho más actual como están siendo las revueltas en el mundo árabe. Primavera árabe, que así es como se llama, se asienta, tal y como nos confesó, sobre dos puntos. “Por un lado, realizando un paralelismo entre los principios que ‘La Pepa’ ofrecía a la sociedad con aquello que el pueblo árabe reclama”, advierte. Realmente, ese es el enfoque correcto para valorar esta obra que parte “de la equivalencia de los valores democráticos que entonces propuso ese texto --vistos desde ahora--, esos valores que son universales como ciudadanía, derechos civiles, libertades...”. Ciertamente, esos son los aspectos que ahora mismo están defendiendo las revoluciones sociales que se están llevando a cabo en los países del norte de África y Oriente Próximo. Sin embargo, aún hay más. Si algo caracteriza a Larrea es, al menos para un servidor, la capacidad de sorprender con la imaginación.

arte y crítica
La segunda parte del proyecto de la madrileña hay que fijarlo en el lugar donde asienta su intervención, la fachada del EACC, donde da la circunstancia de que en ella ya existe otro proyecto como es la prótesis del arquitecto Santiago Cirugeda. Larrea se interesó por este montaje y “leyendo el proyecto de Cirugeda empecé a preguntarme el porqué esas prótesis están ahí, qué sentido tiene conferir esa estética industrial... Uno se da cuenta de que su pretensión es criticar los iconos arquitectónicos en los que se están convirtiendo los museos actuales a través de esas políticas estéticas en las que prima más el propio edificio que las obras que en él se expongan. Por eso le da esta apariencia industrial, imitando a algunos arquitectos famosos como Jean Nouvel, Herzog & De Meuron...”. Larrea confesó que “partiendo de esa crítica que realiza Cirugeda, yo doy un paso más y lo que hago es situar un jardín vertical, que parece se ha convertido en una moda en esos museos-iconos, y que sirven más como cebo turístico que no otra cosa”. Como ven, estamos ante un claro ejemplo de arte como crítica.
Durante la conversación surgieron temas muy interesantes como esa función crítica que posee el arte --función que yo creo necesaria, por otra parte--. “Yo creo que ahora más que nunca el arte actúa como crítica”, remarca la madrileña, quien a lo largo de estos diez últimos años ha hecho todo tipo de proyectos relacionados con aquello que denomina ‘arte público’. Consciente de que esa función crítica del arte no se entiende en muchas ocasiones, y consciente también de que existe un debate exacerbado --a mi entender-- sobre qué es arte o qué no, Larrea nos dice que “yo creo que hay muchos prejuicios con lo que debe ser arte y qué no. Hay gente que piensa, la mayoría, que debe ser un objeto para decorar o exhibir. Tenemos que lidiar con eso, no nos queda más remedio. Sin embargo, hace mucho tiempo que el arte dejó de tener una relación exclusiva con la belleza, con lo que es bonito o feo, si no con plantear determinadas cuestiones que pensamos que la gente debe reflexionar sobre ellas, y que pueden ser sociales o políticas. En este caso, en la intervención que yo hago en el EACC, quería hacer una imagen simbólica con ese florecimiento que está surgiendo en el mundo árabe con ese jardín vertical, en el cual he instalado flores artificiales con las banderas de estos países, y que conforman todas ellas a su vez el mapa político del norte de África para situar los países”.
Para muchos, esa conceptualidad que revolotea en torno al mundo del arte actual es un problema para acercarse al propio arte. Nada más lejos de la verdad. Al igual que tantos otros, soy de la opinión de que no todo debe tener un sentido o significado aparente, no hay que darle tantas vueltas. Eso es lo que nos ofrecen las manifestaciones artísticas del aquí y ahora. Son tantas las pretensiones, que no debemos aferrarnos a los prejuicios que unos pocos han propiciado con el tiempo. Algunos dirán que el proyecto de Larrea es demasiado abstracto o ininteligible. Yo, difiero. Además, resulta que “muchas veces se me ha criticado por hacer proyectos demasiado estéticos, formalmente atractivos. Yo creo que uno debe disfrutar de lo que hace --si es el artista-- o de lo que ve --si es el espectador-- y ya está. Parece que nos debemos estar justificando constantemente con cada obra que hacemos”, señala la propia Larrea.
Para entender esta obra, que podremos disfrutar en el EACC hasta --según tengo entendido-- el 19 de marzo del próximo año 2012, tan solo hace falta ser consciente de una verdad: los artistas también son ciudadanos de a pie. “El artista también se impregna de los acontecimientos que tienen lugar en el mundo, de las preocupaciones de la gente. Te empapas y te sientes implicado, eres un ciudadano más que busca manifestar con tu trabajo la opinión que tienes sobre ciertas cosas, como el movimiento del 15-M, las propias revoluciones árabes, etc.”, apunta con un tono preocupado Diana Larrea. Y, así es. Puede que en multitud de ocasiones no nos sintamos cómodos con las formas y los modos con que los artistas tratan ciertos temas. Puede, también, que creamos que son meros juglares y que ante la actual coyuntura económica no vale la pena pensar en ellos. Puede, que sean más necesarios ahora que nunca. Para mí, sin ese espíritu crítico que fomentan a través de sus obras ciertos artistas como Diana Larrea, perderíamos ilusión por seguir luchando por un mundo mejor, objetivo que perseguía La Pepa y ahora el mundo árabe. Diana Larrea, como buena exploradora y como ser preocupada que es, bien lo sabe.

Imagen del proyecto 'Primavera árabe' de Diana Larrea en el EACC

23 de noviembre de 2011

Cat's Squirrel

¿Quién dijo que únicamente me gustaba el jazz? Parte IX